
Mi primera moto. No era muy potente, y aun así, nos lo hemos pasado teta en circuito. No era la mas comoda, pero menudos viajes hemos hecho. Se ha portado como una campeona, siempre ha estado a la altura, nunca me ha dejado tirado, nunca ha tenido ningun problema. NUNCA.
Estoy un poco triste, si, es un objeto y todo eso, pero no se, hemos pasado un año y medio inolvidable.
Se puede acabar queriendo a una moto? ahora que la he vendido me doy cuenta, si.
Y mucho.
Ya había rodado en Montmelo, pero no corrido, en las ocasiones anteriores fue mas formal; un curso de conducción, una prueba de modelos BMW… pero comparado con unas tandas libres, fue muy relajado, en cambio ayer corrí… y mucho.
Por la mañana me levante con un ligero cosquilleo en el estomago, supongo que provocado por una mala combinación de nervios y dudas. Los neumáticos estaban ya bastante gastados y no me daban mucha confianza y si a esto le sumamos la caída en Mora d’Ebre y el conocimiento del ritmo que se gastan en este circuito me hicieron salir a pista con muchas precauciones, pero fue pasar la primera chicane y olvidarme de todo.
A cada curva que trazaba me sentía mas cómodo y acabe disfrutando de las tandas con mucha confianza, tanta, que como sabía que un muy buen fotógrafo conocido estaba en la curva de la Caixa, aproveche para posar.
Unos buscan mejorar los tiempos por vuelta, otros coger la máxima velocidad punta posible, yo en cambio quería tener mi foto, y gracias a David Costa y a su buena mano para pillar el momento ya tengo foto, mi foto macarra.
Gracias David!
No tengo su arrogancia, su temeridad ni su molona ciudad post nuclear, pero en mas de una ocasión me he sentido como Kaneda, circulando en moto a todo gas por las calles de Barcelona.
A falta del enorme talento que tuvo Katsuhiro Otomo para crear Akira, esta ilustración es mi manera de unir a mis dos grandes pasiones, el cómic y las motos.
Había amenazado lluvia toda la semana pero el día amaneció despejado y la cosa no podía pintar mejor, buen ambiente, guapas motos y el circuito un día entero para nosotros. Todo iba genial hasta que en la última vuelta de la tercera tanda, me dominó el entusiasmo, abrí gas antes de cuenta a la salida de una curva y zas! una voltereta por el aire y al suelo.
Al principio lo que mas me dolió fue ver a mi pequeña tirada en el asfalto, después, lo que mas me dolió fue la pasta que tuve que pagar para repararla y ahora, lo que mas me duele es el esguince de tobillo y el edema óseo que tengo en el astrágalo. Hace mas de tres meses de la galleta y de vez en cuando un pinchazo me recuerda que la lesión sigue ahí.
Llevo una semana de rehabilitación y la evolución no ha sido mucha, supongo que habrá que tener paciencia.
Analizandolo con sensatez, después del susto, de cojear durante mas de un mes y de las aburridas sesiones de rehabilitación creo que he aprendido la lección; Dainese no fabrica buenas botas para moto, las próximas que me compre serán unas Alpinestar! y en cuanto pueda, al circuito otra vez.
Algunas fotos del día después del salto.
La primera vez que haces algo no se olvida, especialmente si es algo que te llena de ilusión.
Este verano pude cumplir una de mis ilusiones, perderme con la moto y disfrutar toda una semana de los increíbles paisajes que abundan en los Pirineos.
La ruta fue desde Portbou hasta Irun, cinco días y 1.800 km de paisajes inolvidables, inclemencias meteorologicas, pueblos llenos de encanto y curvas, muchas curvas.
Gracias a Marc por la buena compañía, al inventor de la moto y a cualquiera que tuviese algo que ver en la construcción de esas preciosas carreteras.
Mi primer gran viaje en moto, nunca lo olvidare.



